miércoles, 22 de abril de 2015

That was just a dream.


Cuando Gregor Samsa se despertó una mañana después de un sueño tranquilo, se encontró en la cama tras escuchar el timbre de la puerta de la calle. Inmediatamente miró hacia el despertador que hacia tictac sobre la mesita de noche. «¡Dios santo, si son las nueve y cuarto! ¿Cómo no he podido oír ese chirriante sonido que hace el despertador que incluso hace temblar los muebles? ¿Tan profundo era el sueño en el que estaba sumido? ¿Y nadie se ha molestado en despertarme? ¡Oh dios, el jefe debe haberse dado cuenta de mi ausencia! Y más extraño aún, ¿nadie del almacén ha venido a preguntar por mí? Porque el almacén siempre abre antes de las siete…», pensaba para sí mismo Gregor mientras se aligeraba en ponerse sus ropas, coger su maleta y bajar lo más deprisa posible al salón principal, sin pensar en las voces que se escuchaban allí abajo, obviando que serían sus padres.

Cuando bajó el último escalón se encontró con un espectáculo que nunca pensó encontrarse: el jefe riendo a carcajadas junto a su padre quienes brindaban sentados mientras su madre tejía algo –quizás un vestido nuevo para Grete− en una mecedora cercana a donde los dos hombres –sin incluirle a él mismo− de la casa hablaban gratamente. Cuando los tres adultos se percataron de la presencia de Gregor, todos dirigieron la mirada hacia él. El rostro de los tres resplandecían de orgullo, pero ningún rostro resplandecía tanto como el de su padre. Gregor seguía impactado.

«¿Qué está ocurriendo aquí?»

―Mi hijo –dijo su padre empleando ese tono orgulloso que sus ojos brillosos mostraban de la misma manera−. Mi hijo ha hecho el mejor de los negocios que ningún viajante podría hacer; ese de ahí es mi hijo. La sangre Samsa se ve en él. En nuestra familia siempre hemos sido honrados y leales al trabajo.
El jefe rió.
―Reserva eso para el discurso, buen hombre –replicó, y le guiñó el ojo a Gregor por encima del borde de la copa.
―¿Discurso? –preguntó aturdido Gregor.
Su madre se levantó de su sitio y le acarició el hombro suavemente.
―¿Estás bien, hijo mío? Tu cara parece un cuadro. ¿Es que acaso no te lo esperabas o es que sigues encontrándote mal? Pensé que descansar te haría recuperar de ese resfriado que has pillado. ¿Ve, señor? Trabaja tan duro que así ha acabado pillando un resfriado de mucho cuidado.
El jefe hizo unos movimientos con la mano para quitarle importancia al asunto.
―¿Resfriado? –no recordaba estar enfermo.
―No te preocupes Gregor, puedes tomarte una semana de descanso si no mejoras, ¡pero no me falles en la cena del viernes! No puedes perderte ese discurso de tu padre, ¡ya lo tiene preparado y todo! ¡Mira, mira!
―Nos hemos reunido hoy aquí –comenzó su padre, abriendo los brazos para abarcar la sala entera− para honrar a mi hijo, Gregor Samsa, que ha conseguido acabar con las deudas de esta familia, y no solo eso, sino que ha hecho el mejor negocio que jamás alguien podría haber hecho en tiempos como estos. Junto con su hermana, Grete Samsa, me siento orgulloso de decir que mi hijo es uno de los mejores viajantes que he conocido, −volviéndose hacia el jefe, se dirigió hacia él− sin ofender.
―Oh, no no, no se preocupe –le respondió el jefe haciendo más gestos como símbolo de que no tenía importancia alguna.
―Hace falta más que una gran mente y dominio de las palabras para ser un buen viajante de comercio −continuó−. Hace falta un gran corazón. Mi hijo tiene las dos cosas. Es bueno en el trabajo y es bueno en el amor que nosotros, su familia, recibimos de su parte. Nunca habrán palabras suficientes para expresar nuestro eterno agradecimiento, hijo. Y por eso también quiero compartir nuestra otra buena noticia con vosotros.
―Eh, no me quite la noticia, ¡esa quiero dársela yo mismo, señor Samsa!
―Cierto, disculpe Señor, es que estoy tan orgulloso de mi hijo que…
―¿Queréis dejar de marear la perdiz y decir la noticia ya? ¡Gregor seguro que está de los nervios! Tranquilo, hijo mío –dijo la señora Samsa acariciando el brazo de Gregor esta vez.
―Gregor, has ascendido –se apresuró a decir el jefe−. Ahora trabajaras en el puesto del Señor apoderado, serás el nuevo empresario.
―¿Qué? –fue lo único que consiguió salir de la boca de Gregor−. ¿Y qué hay del Señor apoderado? ¿Tomará mi puesto?
―Oh no, querido, como tarde o temprano te enterarás en el almacén puesto que el apoderado se ha convertido en una víctima de murmuraciones por allí, te diré yo mismo, que lo he visto con mis propios ojos. El señor apoderado está en muy malas condiciones. Resulta que el Señor apoderado… ¡se ha convertido en un insecto gigante y repugnante! ¿Os lo podéis imaginar? Y no son alucinaciones mías.
―¿Q-qué? –tartamudeó Gregor aún más confundido, aunque tenía que admitir que sentía un tipo de satisfacción por la noticia ante el mal trato que tenía el apoderado hacia su persona.
―Como oyes. Aunque con la gran cantidad de dinero que has ganado… pensé que quizás querías dejar el trabajo. He venido personalmente para decirte que nos complacería mucho que siguieras con nosotros, un trabajador como tú no se tiene todos los días.
―Yo… esto… me gustaría dejar mi empleo si usted me lo permite, jefe. Han sido cinco años de mucho esfuerzo y la verdad es que me siento cansado de ello. Espero que usted comprenda todo lo que supone para mí el-…
―Es tu decisión, Gregor –lo cortó el jefe−. Lo entiendo perfec-…
El timbre sonó de repente.
La criada se dirigió inmediatamente a abrir la puerta y entonces una bella y joven doncella entró a la casa.
―¿Grete? –murmuró dudoso su hermano. Verla con esos tacones y ese maquillaje la hacía ver mucho más adulta y bella.
―¡Hermano! –exclamó esta de vuelta y corrió hacia sus brazos. A pesar del nuevo aspecto, seguía siendo la misma Grete de siempre−. ¡Hermano, que feliz estoy por ti! ¡Ya sabía yo que eras el mejor! Hermano –aprovechó Grete para susurrarle al oído al estar abrazada a él−. Hermano, tengo una buena noticia. ¿Recuerdas nuestro… secreto? Ya sabes, el conservatorio. Pues… hoy ha venido un hombre, en verdad, un director de orquesta, y me ha dicho que estaría encantado de que fuera parte de su orquesta. ¿Y sabes qué? –le preguntó alejándose de su oído−. ¡He aceptado!
―¡¿Qué?! ¡Eso es fantástico, Grete! ¡Vas a ser la mejor violinista de todos los tiempos! –exclamó feliz, rodeando su cintura para más tarde alzarla por los aires−. ¡ Mamá, papá, la hermana va a ser una violinista de orquesta!
 ―¡¿De verdad, cariño?! ¡Cómo me alegro por ti, mi niña! –exclamó excita la señora Samsa por la noticia, uniéndose al abrazo.
―Siempre supe que tenías talento, Grete –dijo el señor Samsa abriendo los brazos para abrazar a su hija también.
Grete, mientras abrazaba a su padre miraba directamente a Gregor con una seria expresión.
―Oh, por el amor de Dios –exclamó la muchacha, y chasqueó los dedos ante el rostro de Gregor. Tenía su cabello peinado en un recogido, y los ojos azulados le brillaban de enfado―. Padre nunca se verá orgulloso de que yo, una mujer, tenga un trabajo propio; él lo único que desea es verme casada y mantenida por un hombre. Gregor, ¡esto no está sucediendo!
―¿El qué? –Gregor se le quedó mirando.
―Es un sueño –explicó Grete−. Los deseos tienen mucho poder –añadió−, sobre todo los deseos más profundos de nuestro corazón.
Gregor pasó la mirada por la sala.
―¿Éste es el deseo más profundo de mi corazón?
―Claro –afirmó Grete−. Papá, orgulloso de ti. Tú, el viajante del momento y pudiendo dimitir del trabajo. Yo, yendo al conservatorio y siendo violinista. Todos adorándote.
―Vale, pero ¿y lo del Señor apoderado?
Grete se encogió de hombros.
―No lo sé. Esa parte es rara.
―Así que tengo que despertarme –Gregor giró sobre sí mismo y miró a su alrededor. Todo parecía real, lo sentía como real, pero no podía recordar de qué estaban hablando su padre o el jefe. No recordaba haber hecho un gran negocio, o haber conseguido integrar a su hermana en el conservatorio. No recordaba tener un resfriado.
―Pero el conservatorio… –susurró.
Los ojos de Grete se ensombrecieron.
―Lo siento, hermano −dijo−. Los deseos de nuestro corazón son armas que se pueden emplear contra nosotros. Lucha, Gregor –le acarició la mejilla−. Esto es lo que quieres, este sueño. Pero los sueños se ven como a través de un vidrio distorsionado y te muestran lo que deseas, pero retorcido y errado. Emplea ese error para escapar del sueño. La vida es pérdida, Gregor, pero es mejor que esto.
―Dios –exclamó Gregor, y cerró los ojos. Sintió que el mundo se resquebrajaba a su alrededor, como si estuviera rompiendo una cáscara para salir. Las voces se desvanecieron, junto con la sensación de estar de pie, el olor del vino, el clamor de la voz de su padre y, finalmente, la caricia de la mano de Grete en su rostro.

Cuando Gregor Samsa realmente se despertó una mañana después de ese ideal sueño, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto.
Tal vez la hermana se había equivocado. Tal vez, como ella decía, la vida era un sueño.

Pero el despertar es lo que nos mata.

Continuará...
(no, en serio, continuará, es que hoy era el plazo para publicar este trabajo pero os prometo un final)


miércoles, 18 de marzo de 2015

Sometimes a villian is just a princess who has not been rescued.



Espejito, espejito, ¿de dónde viene esa fascinación por los antagonistas, por los personajes malvados, por los villanos? Plantear la cuestión es como preguntar por qué el mal en sí nos intriga.

En primer lugar, debemos saber a que nos referimos con el término “villano”. Un villano es el personaje malvado, la encarnación del mal en la ficción. Los villanos cumplen el papel de antagonista ante el héroe/protagonista. Este generalmente es una figura poco simpática y he aquí la ironía de que resulta que simpatizamos con él, o al menos eso dice este artículo  Los llamamos antihéroes, pero son hijos de puta. Y nos encantan−, que utiliza sus habilidades con el objetivo de perjudicar a alguien o conseguir algo que desea, utilizando a estos efectos recursos deshonestos que lindan con la ilegalidad.

Investigando un poco más, descubrí –lo cierto es que tampoco hace falta ser un genio para pensarlo y saberlo− que la palabra deriva del inglés villain y ésta a su vez del latín moderno villanus que significa siervo o campesino, es decir, alguien que está atado a la tierra de una villa. ¿Os dais cuenta? La palabra para un personaje cuyas acciones o motivos para propagar el mal viene directamente de las palabras que se refieren a los trabajadores pobres.

Resulta que la pobreza entonces se equiparaba a la corrupción moral: los villanos tenían que trabajarse su ascenso en la escala social. De ahí a que las artimañas del villano procedan de su propia indiferencia moral o de la perversidad del personaje.

Para que lo entendáis, que el interés de esos campesinos era ascender de status, sin importarle si para ello tenían que cometer crímenes como matar gente y demás. De ahí procede el “villano”.
Sin embargo, cuando escuchamos la palabra “villano” hoy en día, ¿en que pensamos? Obviamente en los personajes malvados de los comics de Marvel. Sí, esos personajes que luchan contra los famosos héroes como Spiderman, Batman, Iroman, Capitán América, Hulk, Thor… creo que es una larga lista como para mencionarlos a todos. El caso es que hoy no vamos a hablar de ellos –por mucho que me gusten−, no, hoy los protagonistas son los villanos, sí, Doctor Octopus, Joker, Doctor Muerte, Abominación, La Encantadora, Loki, y muchísimos más.



Todos conocemos a Joker. Yo lo clasificaría como el villano de los villanos, claro que hablamos desde mi punto de vista. De hecho y por desgracia ahora todo el mundo es fan de él y se ponen camisetas suyas cuando la mayoría no sabe nada −o solo conocen al personaje por la excelente interpretación de Ledger− pero está el Joker de Nicholson, un guasón tocapelotas que le encuentra la gracia a todas sus maldades, y que tenía una historia realmente interesante detrás… el porqué de su tétrico y divertido aspecto queda totalmente explicado y no es ningún enigma como ocurre en El caballero oscuro. Aún así, el “nuevo” Joker nos dio muchas… enseñanzas –puede sonar raro pero sí, los villanos también nos enseñan− tales como “Si algo se te da bien, no lo hagas gratis”. Un desequilibrado total que lo único que ansia es ver arder el mundo… ¿Y no es esta la base de todo villano? 



También está Loki y resulta imposible no tener un cachito de tu corazón para él. Y no soy la única, hay más como yo. Loki es el Dios de las mentiras y el engaño, y crea mogoñón de problemas. Y, teniendo en cuenta de qué es dios, es sorprendente cómo tanta gente, ya sean héroes o villanos, se fían de él. Se nota que es bueno en lo que hace. Loki es de estos villanos que no suelen mancharse las manos, sino que prefiere mentir, manipular y coaccionar a otros para que rompan las cosas. Creo que eso es una de las cosas que hace que nos atraiga. Hasta convenció a Odín de que exiliase a Thor. Eso requiere talento, colega.



                                                                                     
Para mí Loki es algo así como el Joker de la mitología nórdica. Es brillante, como un niño pequeño, celoso, envidioso y pedante que poco a poco y en la oscuridad se va acercando al trono que tanto ansia. Es un mago, un genio de las ilusiones, y nos genera empatía. En Los Vengadores me enamoré de esa diva que lleva dentro y que tanto me divierte. Es lo que tiene este villano, no podemos odiarle, se hace querer. En Thor 2 ya ni siquiera me parece malo… ahora es más bien ese tío enrollado del que no puedes terminar de fiarte.


Luego está el Doctor Muerte. Él es el paradigma de la arrogancia y el ansia de poder. Se cree el hombre más talentoso e inteligente del mundo y no para de enfrentarse a los Cuatro Fantásticos para demostrarlo. En cierto sentido, es como el Batman del universo Marvel (pero en malvado, claro). Siempre está preparado para lo que sea y tiene la inteligencia necesaria para acabar con cualquiera. Es un villano con ansias de poder y si hay, encontrará una forma de tenerlo. No penséis que es clásico malo “bah, ataca con sus robots, lo de siempre, meh”, no. ¿Sabíais que sacrificó a su mujer a unos demonios para conseguir poder mágico? Lo mejor no es el hecho de que la sacrificara, sino que utilizaron su piel para forjarle una nueva armadura. Sí, su piel, como lo leéis. Si eso no es maldad apaga y vámonos…

Las arañas tienen 8 patas, al igual que los pulpos. Y gracias a los cuatro brazos mecánicos del Doctor Octopus, hasta la fuerza y los reflejos de Spiderman pueden ser insuficientes para detener a este villano. Sin embargo, no son estos miembros la principal arma de Otto Octavius, sino su mente privilegiada que ya ha estado a punto de destruir el mundo entero en el pasado.

Otto siempre ha sido uno de los mejores villanos de Spiderman, pero ganó aún más fama en los últimos años gracias a una gran historia en la que robó el cuerpo de Peter Parker, cambiando su nombre por Venom y trató de demostrar que podía ser un mejor héroe. Pero como siempre, la victoria fue para el héroe, Spiderman, ya que Octavius aprendió una gran lección sobre eso del poder y la responsabilidad.


Loki: *le da toquecitos en la espalda*
¿Sí, amor mío nº 975?
Loki: ¿A qué vienen todos estos halagos hacia nuestra persona? Quiero decir, nosotros, los villanos de Marvel, no tenemos relación alguna con la literatura, o al menos que yo sepa.
Ais, que listo eres, mi querido Loki. Bien, todo esto viene a la nueva lectura del gran Charles Baudelaire, su obra “Las flores del mal”. ¿Y qué mejor forma de analizar ese mal en los villanos? Al fin y al cabo ellos son la clave del mal. No significa que “Las flores del mal” traten sobre unas flores heroínas que luchan contra unas malvadas flores, de hecho, si leemos los poemas de Baudelaire –en concreto la parte de Los cuadros parisienses− vemos que el protagonista de sus poesías es la ciudad. Y os preguntaréis: ¿y dónde está el mal entonces? Realmente, no se ve un mal como tal en sus poemas. Sus poemas se basan en la evasión de la realidad. Baudeliere es un ser atormentado por la vida que no encuentra una razón que lo mantenga “vivo” por si sola. Es un un flâneur, un paseante de la ciudad de Paris que se fija en las cosas o personas más siniestras y desagradables. Ahí es donde vemos ese “mal”.


Tal vez no haya villanos de ocho tentáculos por las calles de París, pero estos personajes de la ficción tiene algo oscuro, son caracterizados por su maldad, y tal como dice Baudeliere en uno de sus poemas “¡[…] preferiría en suma el dolor a la muerte y el infierno a la nada!”. He ahí su clave, el tedio, su mayor pecado. Y los villanos han de crear sus planes para fastidiar a los héroes como para poder desperdiciar el tiempo sin hacer nada, por lo que pienso que Baudeliere podría dedicarle uno de sus poemas a ellos, ¿no?
Entonces, retomemos la pregunta inicial: ¿Por qué esa pasión por la maldad en estos personajes? Lo cierto es que yo antes tuve que cuestionarme otra pregunta: ¿amo a esos hijos de puta que se dedican a hacer el mal o más bien a tocar las pelotas a mis queridos héroes? La respuesta es esta: sí y no.


En el artículo que ya os he mencionado antes (puedes leerlo pulsando aquí) se supone que os explica el porqué, aunque yo os recomendaría que no desperdiciarais el tiempo leyéndolo. Da vueltas sobre el mismo tema pero no deja claro nada. Bueno sí. Lo único que me ha quedado claro según lo leído es que:
A algunas personas simplemente les gusta ver el mundo quemarse.


Es broma. Pienso que los villanos nos gustan porque nos dan la oportunidad de vivir por medio de ellos como “rebeldes”. Desde que nacemos estamos delimitados por unas reglas. Nunca hemos tenido la oportunidad de vivir sin ningún tipo de inhibiciones. Ver a estos villanos hacer las cosas que quieren sin ningún tipo de temores nos da una oportunidad de imaginar nuestra vida si nos saltásemos las reglas.


Poniéndolo en palabras muy simples: creo que por lo general, representan la parte de nosotros mismos que escondemos por el bien de la sociedad. Enfrentándonos a esta parte podemos crecer como seres humanos. Además, este concepto está muy bien adaptado en los juegos y en el anime también. Esto significa que la mayoría de los villanos no son más que un reflejo de nosotros mismos, de lo que la sociedad los hizo como explicaba anteriormente del origen de la palabra “villano”. Es por eso que se ven muchos villanos decir lo de "Ahora somos uno, hermanito, tu y yo, somos uno” como Sebastian/Jonathan Morgenstern le dijo a Jace Mil-apellidos en la novela de Cassandra Clare, porque ambos fueron educados por el mismo (malvado) padre, pero Jace no quiere seguir su ejemplo. Sin embargo, Sebastian, que a pesar de no tener la misma sangre, lo considera como un hermano y piensa que la sociedad lo hizo como a él y por eso debe ser destruida. Lo quiere, lo necesita (para que le ayude a destruir el mundo y construir su reino en el infierno, ¿no os parece un plan perfecto? *nótese la ironía*), porque piensa que él es como él, y si lo rechaza, se levantará en su contra.

Además de esto, creo que algunas razones de nuestro amor a los villanos son razones basadas en nuestro yin y yang, nuestra intriga a lo diferente. Todos tenemos un lado bueno, de luz y un lado oscuro. Un monstruo escondido en algún lugar de todos nosotros. La mayoría de nosotros suprimimos nuestros pensamientos más oscuros e intentamos llevar una vida decente y al hacer esto suprimimos muchos de nuestros deseos, no necesariamente malos deseos, pero por eso nos gustan los villanos, nos gusta verlos hacer lo que quieren, vivir como quieren. Este monstruo oculto, como lo había mencionado, es responsable de todos nuestros más profundos y más oscuros deseos que vemos cumplidos por nuestros queridos villanos hasta cierto punto. Por lo tanto, tenemos la tendencia a gustar ―y a veces incluso simpatizar― con ellos. La maldad cautiva también está en la vida real, es solo que algunos la sacan a relucir y otros no. Con el simple hecho de pensar en personas como Hitler o Stalin –sus historias en el libro de 1º de bachillerato no eran tan interesantes como mis novelas o películas cof cof− que podrían ser perfectos villanos de Hulk por ejemplo, que el pobre, al no cumplir los estereotipos de la raza aria con su piel verde, probablemente se convertiría uno de los objetivos de Hitler para llevarlo al Holocausto.


Pienso también, tal y como menciona el artículo, que nos gusta ver violencia en la que sabemos que nadie está herido porque solo se trata de ficción. Esa brutalidad nos excita, nos provoca ese bombeo de la sangre, que la adrenalina fluya en nuestros cuerpos.



Los villanos tienden a no seguir ninguna regla, hacen cosas sin tener que preocuparse por las repercusiones y esas cosas. Una vez más, ellos hacen lo que desea nuestro corazón interno, o acaso tú, lector que estás leyendo esto, ¿no envidias a alguno de estos personajes? No sé vosotros, pero yo a veces daría lo que fuera por unirme con Sebastian Morgenstern e ir a quemar el instituto porque lo odio por hacerme madrugar a las siete de la mañana entre otras cosas. Por supuesto, después de eso le ayudaría a quemar el resto del mundo, sin duda.


Además de las respuestas dadas anteriormente, unos de los motivos que añadir al porqué nos atraen estos personajes es porque suelen estar mejor escritos (en el caso de los libros, claro), con matices de psicología, comportamiento y excentricidades, mientras que los héroes a veces resultan muy planos, quiero decir, lo único que hacen es el bien, no cometen errores. Es maravillosa la magia que escritores y guionistas tienen para hacernos empatizar, a veces de forma incomprensible, con vampiros, asesinos, ladrones, alumnos con escopetas e intenciones de matar en el mismo instituto,  científicos locos, brujos, demonios, monstruos, fantasmas o demonios. Un ejemplo sería el personaje –no villano exactamente, pero si antagonista− Damon, de Crónicas Vampíricas de L. J. Smith que nos intriga con un niño triste, como encerrado, sin poder salir (deduzco que ese niño representa su infancia) dentro de su cabeza y nos provoca curiosidad, Tate Langdon de American Horror Story o incluso el monstruo de Frankenstein.


Damon Salvatore

Void!Stiles

"I thought you were supposed to save people. I thought that’s what you do, you save people’s lives. You’re just… you’re just gonna let me die. You’re a fraud, Spider-Man."




Victor Frankenstein and his monster

También hay algunos villanos que son divertidos en las películas: son completos idiotas y los odias pero son divertidos, por lo que su humor es atractivo para nosotros. Aunque creo, y si no es así al menos es mi caso, que nos gustan más los personajes inteligentes –como mencioné al principio de la entrada. En especial Loki con su astucia ♥−. Lo que hace que los villanos de Marvel sean interesantes es que son justos. Ellos piensan que están haciendo lo correcto, o al menos lo necesario, lo que los hace más humanos. Yokai no es un villano en su propia mente. Y es que ya lo decía Nietzsche: “No es la fuerza sino la perseverancia de los altos sentimientos la que hace a los hombres superiores”.


Por último y lo más importante creo que estos villanos nos intrigan: Joker, Sebastian M, Loki, etc, esas historias suyas ajenas a nuestro mundo hacen que queramos saber qué es lo que los motiva, porque son monstruos, como es que ellos existen.

Sin embargo,  como dice en el artículo, ver esas acciones malvadas, ver como el mal que se lleva cabo y su destino: la cárcel, la muerte, etc. que tienen esos personajes hace que recapacites, que reflexiones. Te hace pensar “oh wow, no no no, yo no quiero eso, no quiero acabar así”. Por lo que le da fuerza al bien.
Y ese es la parte de mi “no” a la pregunta de si me encantan los villanos. Ya os comentaba en la entrada de la ficción frente a la realidad que prefiero la ficción. Y si la prefiero es porque en la mayoría de casos los malos mueren y los buenos ganan, cosa que busco en mis novelas. Pero claro, ¿qué es de una historia sin su malvado en ella? No habría trama, un problema que resolver entonces. Los villanos gustan en su terreno. Me gustan como malvados, pero siempre preferiré y admiraré al héroe, porque los héroes también tienen sus antecedentes y no por ello han decidido castigar a todo el mundo por ello.
Ya lo dice Cristian Campos en el artículo: «Tu héroe puede hacer un montón de cosas malas, puede cometer todo tipo de errores, puede ser perezoso y parecer estúpido, siempre y cuando sea el tipo más listo de la habitación y sea bueno en su trabajo. Eso es lo que le pedimos a nuestros héroes».

Y como dice Clary Fray en Ciudad de Fuego Celestial: "Los héroes no son siempre los que ganan. Son los que a veces pierden. Pero siguen luchando, siguen regresando. No se dan por vencidos. Eso es lo que los héroes hacen."

Los héroes tampoco son perfectos. Ellos también matan, pero eso no los convierte en malos. Matan a la gente adecuada, como Harry Potter destruye a Voldemort, porque él quería dominar el mudno mágico y sacar de este a todos los muggles y a los “sangre sucia” lo cual era injusto. Muchos de ellos se dejan llevar por impulsos y por ello cometen errores como Clary Fray. Pero es lo que los hace imperfectamente perfectos. Por eso los admiramos, porque no se rinden. Pueden caer en las manos de los villanos pero no se rendirán porque tienen que salvar el mundo. Y no solo el mundo, ya lo decía Alec Lightwood en el último libro de la saga, Ciudad de Fuego Celestial: “No quiero al mundo, te quiero a ti”. Porque en una elección entre el mundo del cual se encarga de proteger como buen cazador de sombras que es a cambio de la muerte de su amante Magnus, él prefiere morir con él. Porque no podemos olvidar que los héroes son personas con sentimientos, al igual que los villanos.  Como dice uno de mis admirados actores, Chris Colfer: "Las personas no nacen héroes o villanos; son creados por las personas de su entorno". Los villanos no están mal porque quieran ser malos, sino porque han sido influenciados por algo en su vida que los hizo lo que son. Siempre hay una razón por la que están mal. Muchos de ellos están dañados. Muchos de ellos sufrieron maltrato emocional. A algunos de ellos se les ha lavado el cerebro. Algunos de ellos sólo están actuando de esa manera porque se les ha enseñado a actuar así. Lo que han vivido de niños o adolescentes es ―para la mayoría de ellos― muy importante. E incluso los trastornos de la personalidad no son sádicos solo allí. Han desarrollado esos trastornos, tal vez porque mataron accidentalmente a un animal cuando eran niños y de alguna manera encontraron gozo en aquella. Tal vez ellos siempre fueron humillados por sus hermanos. Tal vez fueron abusados ​​por sus padres. O tal vez fueron traicionados por una persona a la que amaban. No les da el derecho a herir o matar, pero explica por qué son como son.



No los antecedentes de todos los villanos se explican, pero cuando lo hacen es así como puedo sentirme atraída por este personaje, porque así puedes pensar sobre ellos y juzgarlos. No estoy diciendo que me gusten, ni que son buenas personas, ni que serían amigos maravillosos. Pero, ¿no es fascinante descubrir más sobre estos personajes? Muchos de ellos son impulsados ​​por obsesiones. Y harían todo lo posible para alcanzar su objetivo.

Muchos de ellos son impulsados ​​por sentimientos. No, no son seres sin emociones y no creo que su cerebro les diga “Voy a salir a matar porque me apetece ahora ". Al contrario, tienen fuertes sentimientos acerca de las cosas. Sentimientos desencadenados por situaciones y personas. Reacciones defectuosas.



Disney también es sorprendente respecto a los villanos de sus películas, como explican por qué son tan malos. Sin embargo, todo esto, los villanos calificados como malvados se están volvieron más vulnerables, incluso sentímos empatía por ellos como el artículo decía. Sí, lo admito. ¿Cómo no hacerlo cuando se nos explica la historia desde el punto de vista del villano como en Maléfica, la nueva versión de La bella durmiente? Eso si no hablamos de Rompe Ralph. Es una de las películas de Disney que más me han cambiado. Romper con el prototipo de que los malos son malos y por eso tenemos que odiarlos. ¿Y si resultara que los malos están cansados de ser tratados así? ¿De ser considerados malos? ¿Y si quieren ser los héroes de su propia historia? Sí, sin duda esta película me hizo plantear muchas cosas sobre estos personajes.

















No cabe mencionar también la última película de Disney que he visto: Big Hero 6. Sí, tengo que hablar de esta, no puede quedarse sin mencionar, lo siento. Disney ha pillado el truco para sacarnos los “feelings” como diría una fangirl (como yo) matando a un personaje al que se le pilla cariño. Pero no era eso de lo que iba a hablar sino, ¿os habéis fijado como Callahan hace un villano tan perfecto en respuesta a Hiro como el héroe? Sí, porque al final los dos son básicamente los mismos. Los dos perdieron a alguien que amaban y estaban dispuestos a matar al que había provocado eso. Hasta que Hiro no vio esos clips de Tadashi en el estómago de Baymax, no hubo diferencia entre él y Callahan. Es como en Harry Potter: la profecía decía que el nacido será igual que el Señor Tenebroso, pero que este primero tendría un poder que el Señor Tenebroso desconocería. El amor. Pienso que el amor es uno de los poderes más grandes que los héroes tienen y del que los villanos escasean.


Todo lo mencionado anteriormente es ficción, pero os demostraré que toda ficción sale del mundo real. Bien, os plantearé una pregunta: ¿alguna vez habéis pensado que podríais ser un villano? Bueno, nadie se da cuenta de que nos comportamos mal. Simplemente no lo sabemos. Todos pensamos que somos una especie de víctima, ¿no? Yo lo hago. Cuando otros me hacen daño, me hacen víctima de sus acciones o palabras. Cuando fallo, soy una víctima de mis propias decepciones. Cuando hago daño a otras personas, me hago víctima de mi propia crueldad porque estoy  tan desamparada que tengo que cometer una acción que hace daño o decir cosas malas. Creo que siempre tenemos una manera de enderezar la situación y hacernos creer que somos los únicos que sufren y padecen. Incluso cuando nosotros somos los únicos culpables nos negamos a verlo.


Porque como dice George R. R. Martin: "Nadie es un villano en su propia historia. Todos nosotros somos los héroes de nuestras propias historias”.

Por último, y esta vez sí que es lo último, os dejo una pregunta en el lado derecho del blog para saber que pensáis sobre estos intrigantes personajes como lo son los villanos, tengo curiosidad de si la mayoría amáis a estos "hijos de puta". ¡Tenéis toda la libertad de responder! Y por supuesto, de comentar lo que opináis sobre esto. Sé que ese lado maligno vuestro lo está deseando.