sábado, 13 de diciembre de 2014

Mi libro de cabecera es un revólver.


El deseo de Romeo y Julieta era estar juntos, ¿cierto? ¿Pero que hubiera ocurrido si Julieta no hubiera correspondido al amor de Romeo? ¿Se hubiera suicidado él solo? Según el criterio de Romeo no podemos saberlo, pero según el de Werther, nuestro nuevo protagonista, sí. 

Werther, la novela de Johann W. Goethe, la nueva novela asignada para nuestra asignatura, trata sobre el típico trío: Werther -nuestro protagonista-, Charlotte -la mujer ideal-, y Albert -prometido de Charlotte-. Como os podéis imaginar, si Charlotte está casada, ¿que pinta Werther? Pues a pesar de esta condición, Werther se enamora de Lotte. Pero no, para nada ocurre como en Decamerón, es un amor pasional como en Romeo y Julieta, solo que no es correspondido -hasta el final, como descubriréis-. Por lo que, no, Werther no es ningún tipo de amante de Lotte. Y al igual que en todos los tríos, no acaba bien. Alguien sobra, ¿y quién es ese? Werther. Y sí, como podéis imaginarlo por el título de esta entrada, se trata de un suicidio.

El suicidio de nuevo es el destino (como en Romeo y Julieta) al que se enfrenta Werther y se desliza de forma visible e inexorable en la obra casi desde un principio, es la expresión máxima del pensamiento romántico. Es el estallido último de la voluntad, en el que, ante una posición en la que se fuerza o la realización del deseo o la destrucción del ser, se toma ésta última opción. En una concepción en la que se prima el deseo y los arranques, la pasión y la fogosidad, esto encuadra perfectamente como última solución del capricho no consumado, como consecuencia del empuje sin tregua del ego, del individualismo.
Es una actitud propia de la adolescencia esta subjetividad exacerbada, su expresión última, esa autodestrucción, que podría asemejarse a un tipo de harikiri (es como el suicidio ‘a lo japonés’ en el que la víctima se abre el vientre con un puñal y deja sus entrañas a la vista de todos), no termina por ser más que una burda sombra de un acto como ese, llegando a convertirse en poco más que un berrinche pueril al estilo "o se juegan con mis reglas o se rompe la baraja". 



El suicidio es un tema bastante amplio. Investigando sobre él podemos encontrar cosas como este artículo.
Básicamente habla de que la canción Gloomy Sunday ocasionó una epidermia de suicidios. 


No sé yo vosotros, pero cuando se tratan de estas cosas me da mal rollo, porque siento como que al escuchar la canción voy a entrar en un estado inconsciente en el que voy a coger una pistola y me voy a pegar un tiro así sin más. Pero no, tranquilos, sigo viva tras escucharla, ¿si no como os escribiría esto?

Tal y como se dice en el artículo, no creo que la canción haya matado personas. Eso suena absurdo. Igual que cuando dicen que los fantasmas existen. Más bien, el culpable sería la época en que fue publicada, como Stack dice “es probable que las circunstancias de la época en Alemania (la Gran Depresión, el auge del nazismo) pudieran haber creado un ambiente idóneo para que los suicidas se identificaran con la canción”. 
Estoy de acuerdo con la canción. Los domingos son tristes porque son el último día de descanso, pero hay que estar preparados para el lunes. Es solo eso lo que te puede transmitir una canción. Tristeza. La música trasmite muchos sentimientos y emociones según mi criterio, porque las letras nos llegan pero... no creo que lleguen a tal límite.

Así que para esta canción tenemos un posible culpable, pero no es lo único que ha producido un gran número de suicidios. Volviendo al tema de Werther, tenemos el famoso "Efecto Werther". 

Como siempre, hay novelas que consiguen contagiarnos de alegría, de ganas de vivir, que nos impulsan a propósitos que quizá excedan nuestras habilidades, a alcanzar cumbres remotas, a enfrentarnos a la misma muerte con una sonrisa en los labios. Pero también hay novelas consiguen justo lo contrario: que abracemos el nihilismo, que miremos al abismo y que el abismo nos devuelva la mirada, que borremos de nuestro código indumentario cualquier prenda de vestir que no sea estrictamente negra. Cosas así. Pero las novelas, además de su poderoso influjo intelectual y emocional, también pueden ejercer como grandes inspiradores de modas y tendencias, incluso nocivas. Como sucedió con Werther.
Bien, pues el Efecto Werther tomó lugar por la novela de Goethe que empezó una serie de suicidios de formas que parecían imitar la del protagonista. De hecho, las autoridades de Italia, Alemania y Dinamarca la prohibieron por esa razón.
Y en ese aspecto tengo algo que decir. Tal vez muchas novelas hagan daño. Pero más daño haría en general el determinar qué se puede decir y cómo debe decirse, limitando los movimientos del autor, amordazándolo para evitar que algunas personas salten desde un puente. Porque hay saltos y saltos.
Tal vez las noticias puedan maquillarse para evitar determinado impacto social y emocional. Pero las novelas no son noticias. Las novelas son algo así como ventanas multisensoriales a la vida. Y la vida, lamentablemente, está llena de dolor y sufrimiento, de suicidas, asesinos, pederastas y personajes de similar ralea. 

Probablemente leer el libro no os producirá el efecto Werther. O quizá sí. El riesgo corre por vuestra cuenta. Pero que el riesgo no os impida disfrutarla.

En fin, para comprender el efecto que Werther tuviera sobre la juventud alemana del siglo XVIII, hay que considerar que, en una época donde las telecomunicaciones no existían, donde los rankings de libros más vendidos eran algo impensable y donde los libros sólo se recomendaban gracias al boca a boca, este libro se convirtió en un verdadero best-seller. Goethe pasó a ser considerado un maestro por los adolescentes y jóvenes, quienes no solamente imitaban al protagonista hasta en su forma de vestir, sino que, como ya he dicho, en algunos casos se sintieron tan identificados con el joven y desdichado Werther que hubo una gran cantidad de suicidios.

Esto también ocurrió con la muerte del famoso cantante Kurt Cobain. ¿Sabíais que al igual que Werther dejó una carta antes de suicidarse? 

Traducción:
Hablando como el estúpido con gran experiencia que preferiría ser un charlatán infantil castrado. Esta nota debería de ser muy fácil de entender. Todo lo que me enseñaron en los cursos de punk-rock que he ido siguiendo a lo largo de estos años, desde mi primer contacto con la, digamos, ética de la independencia y la vinculación con mi entorno ha resultado cierto.
Ya hace demasiado tiempo que no me emociono ni escuchando ni creando música, ni tampoco escribiéndola, ni siquiera haciendo Rock'n'Roll.

Me siento increíblemente culpable. Por ejemplo, cuando se apagan las luces antes del concierto y se oyen los gritos del publico, a mi no me afectan tal como afectaban a Freddy Mercury, a quien parecía encantarle que el público le amase y adorase. Lo cual admiro y envidio muchísimo. De echo no puedo engañar, a ninguno de ustedes. Simplemente no seria justo ni para ustedes ni para mí. Simular que me lo estoy pasando el 100% bien sería el peor crimen que me pudiese imaginar. A veces tengo la sensación de que tendría que fichar antes de subir al escenario.

Lo he intentado todo para que eso no ocurriese. (Y sigo intentándolo, créeme Señor, pero no es suficiente). Soy consciente de que yo, nosotros, hemos gustado a mucha gente. Debo ser uno de aquellos narcistas que sólo aprecian las cosas cuando ya han ocurrido. Soy demasiado sencillo. Necesito estar un poco anestesiado para recuperar el entusiasmo que tenía cuando era un niño.

En estas tres últimas giras he apreciado mucho más a toda la gente que he conocido personalmente que son fans nuestros, pero a pesar de ello no puedo superar la frustración, la culpa y la hipersensibilidad hacia la gente. Sólo hay bien en mí, y pienso que simplemente amo demasiado a la gente.

Tanto, que eso me hace sentir jodidamente triste. El típico Piscis triste, sensible, insatisfecho, ¡Dios mío! ¿Por qué no puedo disfrutar? ¡No lo sé! Tengo una mujer divina, llena de ambición y comprensión, y una hija que me recuerda mucho a como había sido yo.


Llena de amor y alegría, confía en todo el mundo porque para ella todo el mundo es bueno y cree que no le harán daño. Eso me asusta tanto que casi me inmoviliza. No puedo soportar la idea de que Frances se convierta en una rockera siniestra, miserable y autodestructiva como en lo que me he convertido yo. Lo tengo todo, todo. Y lo aprecio, pero desde los siete años odio a la gente en general...

Sólo porque a la gente le resulta fácil relacionarse y ser comprensiva. ¡Comprensiva! Sólo porque amo y me compadezco demasiado de la gente. Gracias a todos desde lo más profundo de mi estómago nauseabundo por nuestras cartas y nuestro interés durante los últimos años.

Soy una criatura voluble y lunática. Se me ha acabado la pasión. Y recuerda Courtney que es mejor quemarse que apagarse lentamente. Paz, amor y comprensión. KURT COBAIN. Frances y Courtney, estaré en nuestro altar. Por favor, Courtney, sigue adelante por Frances, por su vida que será mucho más feliz sin mí.
TE QUIERO. TE QUIERO.



Digamos que Kurt lo tenía todo pero no tenía nada. En el caso de Werther es diferente. Le falta Lotte, su amada. Le falta el amor. ¿Pero acaso el amor no es un suicidio? Quiero decir, nos entregamos a él, y luego cuando acaba, se extingue algo en nosotros. El suicidio es un estado permanente desde el punto de vista sentimental, ya que son pocos quienes tienen la suerte de enamorarse una sola vez en la vida y acompañarse hasta la muerte.

La mayoría buscan, encuentran, y luego viene la decepción. Tanto los cuentos como los poemas son un grito por la vida, por el amor anhelado, ¿no?

¿Será que casi todo amor es falso?, ¿será que solamente es platónico?, ¿o será que ni nosotros mismos podemos cuestionarnos sobre qué entendemos, cuándo y con quién con respecto a aquello que ya tantas veces ha sido cantado?

Vale, mi vena Werther salió a la luz. No, lo que realmente pienso sobre el suicidio, dejando atrás el amor, siendo el motivo cual sea, es que no lo veo bien. Quiero decir, cada uno es libre de hacer lo que desee con su cuerpo, con su vida, pero yo siempre lo he dicho y lo mantengo y mantendré, no veo excusa alguna para querer suicidarte. Puedo entender el deseo de querer hacerlo, porque te van mal las cosas o por lo que sea, que te puedes sentir tan oprimido que la única salida que veas es esa. Pero por muy mal que te vallan las cosas, siempre hay una salida.
Mi madre siempre me dijo algo que se me quedó grabado a fuego: si el problema tiene solución ¿porque te preocupas?, y si no la tiene, ¿porque te preocupas? Hay que mirar siempre adelante y tener fe, porque, aunque suene a tópico, la fe mueve montañas.

La única situación en la puedo admitirlo (porque yo lo pediría también si me encontrara en ella) es la eutanasia, pero ojo, solo en caso de estar siendo alimentado y mantenido por máquinas, sin ni siquiera poder saber si eres tú el que está en la cama postrado o solo una carcasa vacía mantenida artificialmente. Ese caso es el único que podría admitir, si tomamos la eutanasia como una forma de suicidio, que no lo tengo claro.

Por lo demás, no le encuentro excusa ninguna. La vida, es un don precioso y debemos vivirla hasta el final, sea cual sea la condición que nos haya tocado vivir. Y es que no sé, yo ahora veo las cosas de otra forma, no pasamos por nada que no estamos capacitados para superar, y por muy alta que nos parezca la montaña, si queremos, al final encontraremos la forma de subirla.

Que soy un poco optimista en este aspecto... pues puede (en verdad soy la cosa más pesimista de este mundo, já), y claro que es mucho más fácil decirlo que sufrirlo, puede que si algún día me ocurre algo cambie de opinión, pero eso no puedo saberlo. Solo puedo decir que pase lo que pase en el futuro, que la vida da muchas vueltas y nunca sabemos dónde vamos a terminar... nunca nada en esta vida podrá ser excusa para que alguien quiera quitarse la vida, debemos aprender a tomar las cosas con resignación y vivir lo que mejor podamos con lo que tenemos.

Yo nunca he sentido el deseo de suicidarme, además de que me parece cobarde (pero valiente a su vez): si, tú te mueres y se te acaban los problemas, pero ¿y tus amigos, tus familiares...? Les dejas a ellos todo el marrón. Como diría mi madre cuando me ve llorando por alguno de mis problemas y quejándome de que no puedo: "no hija, no, apechuga con las consecuencias y sal para adelante", y es que supongo que veo las cosas de forma distinta a Werther, aunque bueno, tampoco me he encontrado en mi vida en ninguna situación así.

Mucha gente, sobretodo influenciado por ideas religiosas, o por sus propias opiniones, opina que suicidarse es de cobardes y que la postura más fácil y cómoda que hay, que lo valiente, duro y difícil es seguir viviendo.
Entonces, con esas razones están reconociendo que esta vida es negativa y asquerosa, y que por eso tienen valor de seguir viviendo.
Y yo pienso que el matarse no es de cobardes, ¿has pensando en lo difícil y el valor que hay que tener para quitarse la vida? Y digo yo, ¿por qué tenemos que sentirnos obligados a vivir una vida a la fuerza, si no nos gusta y somos libres y dueños de nuestra vida?

Pienso que si realmente deseas suicidarte es porque te has cansado de luchar, y eso no debemos hacerlo nunca. Si realmente deseas salir de ese atolladero, al final, encontrarás la salida. Tenemos que ser consecuentes con lo que nos toca vivir, y vivirlo lo mejor que podamos.

Por otro lado, ¿sabíais que el suicidio se encuentra entre las tres primeras causas mundiales de muerte en personas de 15 a 44 años y que se estimó que para el año 2020 la cantidad de estos hechos crecerá un 50 por ciento, hasta alcanzar 1,5 millones de muertes anuales? Y es que el suicidio está muy presente en estos días, no se me haría extraño ver otra de esas imágenes de cortes en las muñecas por las redes sociales, o simplemente buscando "suicidio" en google, saliendo bastantes resultados de blogs contando la vida de alguien que pretende quitarse la vida. Son como Werthers modernos, en vez de cartas, en un blog. Desde mi forma de ver, la gente que hace esos "intentos" lo hace para llamar la atención. Si se quisiera suicidar de verdad, buscaría la forma de que nadie se lo pudiera impedir (o por lo menos así lo haría yo).
Por supuesto que cada persona es un mundo y cada uno ve la vida de una forma distinta. Lo que para unos es un sacrilegio, para otros es una bendición.
No digo que haya que apoyarlo ni alentar a la gente a hacerlo, simplemente intentar comprender la situación de la persona y obtener la mayor información posible antes de hacer un juicio, porque cada uno es libre de hacer lo que le quiera, y yo no voy a comerme la cabeza con lo que hacen los demás.
Puede que haya sonado muy nazi, pero hace tiempo que he dejado de preocuparme por la gente en general, solo conseguía angustiarme más. Ahora me preocupo por las personas que me merecen la pena: amigos, familia, y poco más.


Pero pienso que en el Romanticismo lo del suicidio era visto con un aire romántico y ante los desamores les daba por suicidarse. Y por muy duro que suene, pienso que el Efecto Werther convirtió el suicidio en una moda más.

Por desgracia parte de ese aire del Romanticismo ha sobrevivido formando la moda emo. Dejando a un lado la naturaleza de Werther, estos prefieren irse al lado oscuro. Literalmente. El negro es fundamental en sus vidas. Pero sinceramente lo de que una persona sea emo se ha perdido. Al menos eso pienso. El pensamiento del suicidio se ha pasado, quiero decir, si quieres suicidarte no es precioso que seas emo. Más bien viene a ser una moda de estilo de ropa.

Aún así, el negro tiene asignado muchos de estos sentimientos: oscuridad, tristeza, pesimismo,... Así que sí, podemos tenerlo en cuenta. ¿Que a qué viene esto? Bueno, desde un principio Werther me hizo pensar en una película polaca que vi hace tiempo. Miento, en verdad me hizo pensar en dos: Suicide Room -de la que hablaba- y Chatroom. Esta última también trata el tema del suicidio (la recomiendo), pero veo más similitud a Werther con Suicide Room.

Bien, pues la película trata sobre un joven, adolescente, que su vida iba bien (como el inicio de la novela de Werther, su vida comienza alegre), pero, resulta que... digamos que se "cuela" por un chico con el que en un reto tenía que besar. Pero ese chico no siente nada por él, es más, destroza sus sentimientos de la forma más cruel.
Digamos que entre eso, el poco caso que le hacen sus padres, más la página web que encuentra con gente con deseo de suicidarse, cae en picado. Por lo que se introduce en el mundo de internet, donde esa gente intenta convercerle de que el suicidio esta bien, así resuelves tus problemas, es una liberación. Al principio el chico, llamado Dominik, no esta de acuerdo.


Total, retomando lo de antes, Dominik cambia, de pensamiento y de aspecto. Sí, emo.


Y como decía antes, sus padres no le hacen caso. Quiero decir, era un chico rico. Lo tenía todo, y no tenía nada. No tenía el aprecio de nadie, y por eso se sumergió en el mundo de un juego online de "suicidas", donde escuchan sus problemas. Y Dominik conoce a una chica, de la cual acaba prendado, y con la cual se cita. Antes de eso, decir que su sentimiento de soledad era extremo, a tal punto en el que se hace daño así mismo.


Pero su soledad llega a tal punto en el que, ya no es que este solo, si no que quiere estar solo. Se aisla, no sale de su cuarto, se mantiene a oscuras, lo único que le mantiene con vida es el portátil para hablar con aquella chica tal, y como Werther, aislándose de la sociedad en el caimpo.







Y al igual que Werther, un anhelo a quitarse la vida pasa por su cabeza antes del esperado final.




Sensible como Werther.


¿Como termina? Bueno, teniendo en cuenta su soledad, se cita con la chica con la que habla desde el portátil en un bar, pero esta no acude. Sus padres -preocupados por él tarde, cuando cosas graves le habían sucedido-, acaban con el internet. Y sin esa gente del juego y sin la chica, siente que su vida no tiene sentido. 
Creo que esto incluso le pasa a Werther. El suicidio no se realiza porque sí, creo que antes de esto tienes que formularte muchas preguntas tipo "¿Por qué me pasa esto a mí?" "¿Por qué no puede alguien ayudarme?" "¿Por qué no lo entienden?" "¿Por qué no puedo ser feliz?" "¿Por qué estoy tan jodido?" "¿Por qué no puedo olvidarme de ti?" "¿Por qué me tratas como a una mierda?" "¿Por qué mientes?" "¿Por qué nunca consigo que respondas mis preguntas?" "¿Por qué yo?" "¿Por qué nosotros?"

Y al final, no exactamente como Werther, acaba con su vida, en el baño del bar por una sobredosis de pastillas (no sé si pedir disculpas por el spoiler. Como si el título de la película no diera ya muchas pistas de por sí, ¿no?). 



¿Que por qué os he contado la película con detalles? Pues bueno, se supone que "no nos gusta leer cosas antiguas". Pero a veces no son tan antiguas. A veces siguen permaneciendo hasta nuestros días, como es el caso.

En conclusión, como el dicho dice "el tiempo todo lo cura", y cuando no es así, es que los mecanismos de la mente han fallado y esa persona está sumida en una depresión profunda y cualquier día puede hacen una tontería si no se le trata. Y por esto no sería un acto de cobardía, de hecho, desde mi punto de vista, quitarse la vida es algo muy valiente. Pero con el tiempo las cosas cambian, así que, ¿por qué no darte un tiempo y intentar arreglar tu vida conociendo a otras mujeres, Werther? ¿Por qué no esperar y intentar quedar con la chica de nuevo, Dominik?