martes, 17 de marzo de 2015

#FlâneurSalobreña

¡Hola lectores míos! ¿Me echabais de menos? Tranquilos, entre hoy y mañana tendréis más entradas por el hecho de que soy un desastre y se e acumula el trabajo :D

En fin, mi vida no os interesa, lo sé. Quería iniciar explicando a Baudelaire con otra entrada, pero ya que he terminado este trabajo final y mi profesor seguramente esté pensando en ponerme un examen por no escribir nada, subo esto (juro que haré los otros trabajos Aitor, siempre lo hago, tarde o temprano). Os explico: en estas semanas hemos estado leyendo a Charles Baudelaire, en este caso, su obra "Las flores del mal". 


En concreto, nos hemos centrado en "Los cuadros parisienses". Tras su lectura, nuestro profesor nos propuso hacer "Los cuadros de Salobreña", nuestro pueblo, y eso hemos hecho. 
Os invito a echar un vistazo.


I
FLÂNEUR

Este pueblo nunca duerme.
Gente pasea en la noche,
Perros se escuchan ladrar a través de mi ventana,
Las luces que deslumbran me mantienen despierta.
No puedo cerrar mis ojos,
Soy una flâneur de la calle.

Cruzo miradas con extraños,
Pero ellos no pueden invadir mi mente,
Ellos no pueden saber lo que pienso.

Soy una flâneur de la calle,

Con el sonido de la vida urbana haciendo eco en mi cabeza.


II
ALMA GEMELA

Sólo hay un lugar sublime donde los sueños se hacen realidad,
Donde la sombra y la luz bailan en el reflejo de mis ojos,
Cuya belleza se expresa en el cariño de sonrisas,
Pero qué peor sabor, el del tiempo ahogándose en la arena.

No es sólo un punto constante en la breve inmensidad,
Cuando el viento mece las olas,
Son caballos de agua, obra de algún dios,
Y nosotros la tierra en la mitad superior de un reloj de arena.

Una elección entre el cielo donde vuelan mis sueños,
O entre un abismo oscuro donde ir a perder un pie.

Puede que sea tu herida, pero son mis puntos de sutura,
Y ya que todo el mundo debe morir un día,
A riesgo de protegerte, alma gemela mía,
Seré el perro guardián de todos tus febriles sueños
Porque intenté imaginarme sin ti, pero no podía.

Y si nos encontramos por siempre ahora
Elegiré ese hogar donde mi corazón se ilusiona:
El hueco de tus cálidos brazos, ese lugar vencedor.

Porque podríamos ser inmortales,
Pero no por mucho tiempo.


III
EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS*
(Wonderland)

Nunca inhalé las nubes, pero los suspiros las echaron de la foto.
Esta es la muerte, la claridad.
Esta es la muerte, el cielo azul claro.

Y las nubes se desvanecieron en espiral, provenientes de mi garganta.


IV
SIN HOGAR
Ojos cansados, garganta seca,
Ella últimamente parece rendirse,
Débil, cae como un castillo de naipes.

Y ellos dicen:
La desdicha nunca avisa.
Y ellos aseguran:
Las peores cosas de la vida vienen gratis.

Pero si ellos pudieran ver dónde está,
En un cigarrillo, ella se evade del mundo,
O vende amor a otro hombre,
Porque ella no quiere que llegue la noche,
Y tal vez se emborrache de nuevo para sentirse algo mas amada.

¿Acabará esta soledad de una vez?
Ella se pregunta.
¿Empezaré una nueva vida?
Ella se cuestiona.
¿A alguien le importa?
Ella conoce la respuesta.

Porque ahí está.
Ella es real.
Ella no puede ser ignorada.
Ella es una persona.
Ella está viva.
Ella no tiene hogar.


V
LA LLUVIA

Gota a gota,
La calle empieza a inundarse.

Lágrima por lágrima,
El rímel empieza a correrse.


VI
UN CIELO LLENO DE COLORES
Unas palmadas en la pierna me despertaron de un profundo sueño. Adormilada, escuché la suave voz de mi padre decir que ya habíamos llegado. Yo aún seguía intentando abrir los ojos completamente. Cuando lo conseguí, acaricié mi mejilla, notando como la forma del bordillo de la ventana del coche se me había quedado marcada en la piel y, como esta estaba caliente, aún sin verme, pensé que seguramente mi mejilla tendría un color rosado.
Me incorporé, me froté los ojos y miré hacia la ventana. El pueblo había cambiado totalmente, no había ningún tipo de calles estrechas llenas de casitas blancas del que venía. ¿Tanto había dormido? Me quedé embelesada por tal paisaje. Simplemente era… precioso. Sin pensarlo, salí del coche, salté el bordillo bajo y corrí por la arena haciendo caso omiso a las voces de mi padre que me ordenaban ponerme la chaqueta para no pasar frío, sin embargo, mi mente estaba muy lejos de eso ya, solo podía escuchar las caricias de las olas a la orilla. Me quité los zapatos y jugué al pilla pilla con el agua cristalina. Era tan clara que podía ver el fondo del mar y como bancos de peces plateados nadaban por el. Cogí una piedra y la lancé al mar, viendo como surgían ondas cada vez más grandes a partir del rebote. El primer rebote, turquesa; el segundo rebote, azul celeste con tonos anaranjados reflejados procedentes del sol, el tercer bote, azul grisáceo; el cuarto bote, azul oscuro. La piedra se hundió en la profundidad tras mostrarme los distintos tonos del mar.
Di unos pasos hacia atrás y me tumbé en la fría arena, fría por culpa de la oscura sombra que proyectaba el peñón. Giré sobre mí misma, dejando que mi espalda tocase la suave brisa y miré el cielo. A lo lejos se veían montañas bañadas del tono naranja del amanecer. El naranja del cielo se convertía en un claro amarillo más arriba, coloreando las blancas nubes de este. Era como si una cara, una boca… ¿Zeus? soplara y su ráfaga en dirección recta perdiera fuerza y cayera, y en esta dos pequeños pájaros lucharan por salir de ella. Si alzaba la cabeza podía ver como el cielo amarillo suave se convertía en celeste hasta el infinito.
Y con la acaricia de la fina arena en la que me encontraba tumbada, cerré los párpados poco a poco, difuminándose el celeste que veía hasta caer en la oscuridad. 


VI
LA CHICA DEL REFLEJO

Veo la imagen de una chica en un reflejo,
Pero hay algo más.
Algo que sólo se ve si miras más allá de la simple imagen.
Estatura media, ojos marrones, pelo castaño ni largo ni corto, gafas.
Una chica alegre,
Pero no siempre es así,
La tristeza le hace ocultar sus sentimientos a los demás,
Piensa que es lo suficientemente fuerte como para soportarlo todo sola.

Lo que ella no sabe es que detrás de ese cristal hay gente la quiere ayudar,
Pero ella sola se dará cuenta a lo largo de su vida.


VII
SOMBRA

Tengo una pequeña sombra que entra y sale de mí.
Solo ella sabe lo que siento por ti.
Solo ella va a dónde sueño contigo y conmigo.
Pero cuando tu luz sale a florecer,
Ella huye y se esconde detrás de mí.


VII
YO RECUERDO…

Yo recuerdo cuando el sol salía en su resplandeciente amanecer,
Lágrimas deslizarse por mi rostro.
Cuando no sabía qué hacer,
Escondida debajo de la cama,
Entonces mi padre me dijo:
«Después de una larga lluvia,
Sale el multicolor arcoíris,
Y estará acompañado de esa sonrisa más brillante que este sol,
Porque yo estoy a tu lado».

Para terminar esta entrada he elegido, no uno de mis favoritos, pero si un gran poema de Baudelaire. 
¡Espero que hayáis disfrutado la lectura!


LXXXVII
EL SOL

[…]
Este padre nutricio, enemigo de las clorosis,
Despierta en los campos los versos como las rosas;
Hace evaporarse las preocupaciones hacia el cielo,
Y colma los cerebros y las colmenas de miel.
Es él quien rejuvenece a los que empuñan muletas
Y los torna alegres y dulces como muchachas jóvenes,
Y ordena a los sembrados crecer y madurar
¡En el corazón inmortal que siempre quiere florecer!

Cuando, igual que un poeta, desciende en las ciudades,
Ennoblece el destino de las cosas más viles,
Introduciéndose cual rey, sin ruido y sin lacayos,
En todos los hospitales y en todos los palacios.

Charles Baudelaire

*NOTA: el poema de "El país de las maravillas" está inspirado (y dedicado) en ese ambiente de drogas (en concreto, el tabaco) por Baudelaire. No porque yo estuviera fumando y se me ocurriese.

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